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El primer café

500 docentes piden volver a clases: "Hay daños irreparables"

Escribieron una carta abierta para visibilizar la situación por la que están pasando los estudiantes. "Hay que buscarle la vuelta", dijo en El primer café uno de los firmantes, Sebastián Katz.

11/11/2020 | 13:20

"No se ha considerado esencial a la escuela. A lo mejor en una plaza nos cruzamos con un alumno o en un bar. Nos vemos, nos saludamos, pero no podemos hacerlo en la escuela. Hay que tener un debate sincero sobre el tema y buscarle la vuelta", dijo en El primer café de la mañana Katz.

El docente, que da clases en tres escuelas técnicas públicas de CABA, es uno de los firmantes de la carta abierta, titulada: “Hay que volver a la escuela”, que firmaron más de 500 docentes de todo el país.

En la misma, los firmantes advierten que "se están generando daños que son irreparables" y destacan el esfuerzo del personal escolar de sostener la educación.

“El esfuerzo que están haciendo muchos directivos, tutores, maestros, profesores, preceptores, personal administrativo y personal auxiliar es cada vez más difícil de sostener, en algunos casos hay un profundo agotamiento no sólo físico sino también psíquico y mental. Y lo más trágico es que pese a todo este esfuerzo hay muchísimos alumnos que permanecen desconectados de la escuela”, reza el escrito.

Lo primero que entendemos es que las escuelas cerradas y la educación a distancia, profundizan la desigualdad. Hay chicos que tienen acceso a conectividad y otros que no.

"Hay familias con dispositivos, pero que son insuficientes para que los chicos puedan estar en clases y sus papás trabajando", describió Katz.

El docente, que lleva más de 27 años en las escuelas, comentó que hay muchos chicos que se han "desconectado" de la escuela.

"Tenemos muchos chicos desconectados de la escuela y no sabemos cuál va a ser el panorama del regreso al sistema educativo de los que están desconectados", afirmó.

Por eso decimos que tener algunas clases en lo que queda de 2020 es necesario y urgente. No ignoramos que estamos viviendo una pandemia.

Si bien recalcó la necesidad de volver a las aulas bajo protocolos estrictos, Katz insistió que debe hacerse en lo que queda de 2020.

"Esto implicaría una primera experiencia de presencialidad y de tener tiempo de ajustar cosas, pensando en el regreso definitivo para febrero y marzo de 2021", detalló.

El docente comentó que de los 65 alumnos que tiene en tres escuelas, sólo tuvo contacto con la mitad en lo que va de la pandemia. Hoy, sólo tiene un diálogo fluido con 12 de ese total.

Hay muchos chicos con los que no tuve contacto en todo el año. Un chico que no tuvo contacto con la escuela en todo 2020, ¿vuelve en 2021? Esperemos que sí, pero necesitamos contactarlos

Una de las principales cuestiones que perdieron los docentes esta cuarentena es la posibilidad de evaluar la evolución del alumno a lo largo del año.

"Poder ver eso es gratificante para los docentes y no lo tenemos y no podemos tenerlo si no volvemos al aula", afirmó.

Finalmente, Katz pidió que el Gobierno garantice el acceso a la educación y que busque un acuerdo "con todos los integrantes de la comunidad educativa".

"Los gremios docentes son importantes en este debate, pero nosotros vamos a decir lo que pensamos, dando el debate. Estoy gratamente sorprendido por el apoyo de diferentes sectores así que simplemente diremos con respeto y firmeza lo que pensamos", finalizó.

A continuación, la carta completa:

"Somos un grupo de docentes preocupados por esta situación y entendemos que es necesario abrir las escuelas y volver a las clases presenciales -suspendidas por el Poder Ejecutivo Nacional el 15 de marzo de este año- lo antes posible. Los chicos quieren volver, los padres quieren que sus hijos vuelvan.

Las escuelas cerradas profundizan la desigualdad social, se están provocando daños que pueden ser irreparables. Vemos y sabemos que hay en muchos chicos cuadros depresivos, desánimo, incertidumbre. Los intentos de vinculación con cada chico y con cada familia son en algunos casos enormes pero insuficientes.

La opinión científica recomienda abrir las escuelas, la experiencia en el mundo indica que hacerlo no provoca un aumento sensible en la propagación del covid-19 y en muchos países que han aumentado las restricciones no se han vuelto a cerrar las escuelas. Estas experiencias son muy valiosas porque nos dan la posibilidad de copiar a los países y ciudades que han sido exitosas y mirar con atención a los que han tenido que retroceder para no cometer esos errores.

El esfuerzo que están haciendo muchos directivos, tutores, maestros, profesores, preceptores, personal administrativo y personal auxiliar es cada vez más difícil de sostener, en algunos casos hay un profundo agotamiento no sólo físico sino también psíquico y mental.

Y lo más trágico es que pese a todo este esfuerzo hay muchísimos alumnos que permanecen desconectados de la escuela.

Un docente no puede ser reemplazado por una computadora. Aplazar la vuelta a clases y en lugar de eso ofrecer computadoras a los alumnos desconectados no es la solución. El trabajo de un docente en la escuela con los alumnos es irreemplazable. Es el docente en la escuela el que observa las particularidades de cada curso y de cada alumno y ahí en ese contexto planifica y corrige. Nos parece además que una propuesta así implica desvalorizar nuestro trabajo y sienta un peligroso precedente para el futuro.

Horas y horas de zooms y videos educativos están lejos de representar herramientas idóneas para que los chicos aprendan y, probablemente, esa exposición prolongada a las pantallas tendrá, tarde o temprano, secuelas para su salud.

El retorno a la presencialidad debe ser con las mejores condiciones de seguridad sanitarias, con protocolos claros y con absoluta responsabilidad para reducir riesgos de contagio en la escuela. El debate sobre el tema debe ser sincero, no extorsivo.

La participación de un docente en lo que queda de 2020 debe ser voluntaria, si un docente es parte de la población de riesgo debe postergar su participación en la presencialidad por lo menos hasta febrero de 2021, el docente que regresa a la presencialidad en una escuela no debe hacerlo en ninguna otra escuela en la que dé clases.

La concurrencia para los estudiantes durante 2020 también debe ser voluntaria, si alguno vive muy lejos puede elegir seguir de manera virtual y los demás si quieren hacerlo tienen que poder hacerlo. En el caso del AMBA sabemos que hay muchísimos chicos que viven en el Gran Buenos Aires y prefieren estudiar en escuelas de la Ciudad de Buenos Aires, son casos que deben ser considerados especialmente.

Si realmente todos los docentes consideramos a la escuela como una institución fundamental y queremos luchar contra la desigualdad y la pobreza la vuelta a la escuela es un imperativo ético. Es insostenible poder tomar algo en un bar mientras los alumnos no pueden verse en la escuela con sus compañeros y sus docentes, o decir que la escuela es una institución esencial mientras las mantenemos cerradas.

La magnitud de la situación requiere un regreso a la presencialidad. Más allá del cumplimiento de ¨pactos preexistentes¨ que algunos hayan rubricado, todos debemos tener en claro que con las escuelas cerradas los chicos pierden y si pierden los chicos, perdemos todos porque perdemos el futuro.

Hay que volver a la escuela.

Es urgente".

Entrevista de Miguel Clariá.

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