Cambios culturales
Aunque el promedio anual bajó a 47 kilos por habitante, la industria descarta que se deba a la pérdida del poder adquisitivo y destaca la consolidación del pollo y el cerdo en la mesa local.
AUDIO: Urcía sobre la caída del consumo de carne vacuna: "No es por el bolsillo"
La baja en el consumo de carne vacuna en Argentina responde a una reconfiguración estructural del stock ganadero y a una transformación cultural en la dieta, y no a la caída del poder adquisitivo del salario.
Así lo afirmó a Radioinforme 3 Daniel Urcía, referente de FIFRA y del IPCVA, quien precisó que la menor oferta de hacienda disponible en el mercado —calculada en una disminución del 10% respecto al año anterior— es la causa principal de que el consumo aparente por habitante se ubique actualmente en los 47 kilos anuales.
El especialista desestimó que las urgencias de la coyuntura económica expliquen este retroceso de cuatro kilos frente al récord del período previo.
Según Urcía, el comportamiento histórico demuestra la alta fidelidad del consumidor local: el año pasado, aun con un incremento de precios en las góndolas que duplicó la inflación general, el consumo interno experimentó una suba.
Para el sector industrial, el escenario actual refleja que los argentinos han incorporado de manera cotidiana y definitiva otras fuentes de proteína animal, principalmente el pollo y el cerdo, este último ya consolidado cerca de los 20 kilos anuales por habitante.
Pese a la merma estadística, Argentina se mantiene al frente del ranking mundial de consumo de carne bovina y dentro de los cinco principales consumidores globales de proteína animal.
Desde la perspectiva de la cadena de producción, los valores actuales de la hacienda estimulan la inversión en los campos, un factor biológico clave que garantiza la oferta futura a mediano plazo debido a los ciclos de producción de dos a tres años.
Finalmente, el referente sectorial proyectó un panorama internacional favorable gracias a la estabilidad de la demanda externa.
A pesar de que la materia prima local se posiciona hoy como la más costosa del Mercosur —lo que obliga a los frigoríficos a maximizar la competitividad en sus plantas—, la asignación constante de cuotas de exportación hacia mercados estratégicos como China, Estados Unidos y la Unión Europea funciona como un amortiguador eficaz que complementa de forma natural el abastecimiento del mercado doméstico.
Entrevista de Miguel Clariá.
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