Noche en Córdoba
Ezequiel Hormaeche, defendió su gestión en el Concejo Deliberante tras denunciar amenazas mafiosas, coimas millonarias y complicidad estatal en los últimos 30 años de la nocturnidad.
AUDIO: El titular del Ente de Fiscalización defendió los controles y habló de "mafias"
La noche de Córdoba no solo es un escenario de esparcimiento; para las autoridades municipales, se ha transformado en un terreno de disputas de tintes mafiosos. Así lo dejó en claro Ezequiel Hormaeche, director del Ente de Fiscalización y Control de la Municipalidad de Córdoba, tras una extensa e intensa interpelación ante el Concejo Deliberante.
La convocatoria opositora se disparó luego de los graves desmanes en locales nocturnos de Nueva Córdoba y Güemes, con el caso del bar Wachitas como detonante, y denuncias periodísticas que exponen una red de corrupción e inspectores coimeados tras el femicidio de Agostina Vega.
Hormaeche rechazó las acusaciones de "fracaso" vertidas por la oposición y reveló la gravedad de la resistencia que enfrentan: “Son episodios que hemos sufrido en mi persona y mis compañeros... hablo de amenazas, de llamados, del episodio de dos balas en el escritorio”, detalló el funcionario, ratificando lo expuesto días atrás por el intendente Daniel Passerini.
En diálogo con Radioinforme 3, Hormaeche no titubeó al ponerle nombres propios a los históricos intocables de la noche cordobesa, a los que calificó como "elefantes blancos que en los últimos 30 años nadie vio". Apuntó directamente a boliches como "Ibiza" (o el VIP de Sucre), "Delirios" de Av. Alen y "Madero" de la calle Rondeau, y al empresario Roberto Moyano, actualmente detenido (acusado de trata).
“Esta gestión y la gestión anterior fue la denunciante de la causa Bomberos porque soy uno de los funcionarios que fue más de 30 veces a la Fiscalía para llevar actuaciones”, disparó, vinculando estos operativos con una trama que desprendió 43 causas judiciales donde se entrelazan la venta de drogas, la trata de personas y la prostitución en locales habilitados de forma irregular.
"Estos personajes fueron detenidos. Estos locales no abrieron nunca más”, enfatizó.
El funcionario también debió responder por las recientes publicaciones que denuncian un aceitado mecanismo de corrupción, donde presuntos "deliveries" en moto repartían fajos de dinero semanales a inspectores de espectáculos públicos.
Hormaeche recordó que la estrategia oficial incluye sumarios administrativos y denuncias penales puertas adentro. “Hace dos años se llevaron presos alrededor de diez inspectores... esto sirvió para separar la paja del trigo, porque tenemos que reconocer el trabajo del empleado que trabaja bien, que son muchos”, argumentó.
Asimismo, instó a los concejales de la oposición a que, si tienen conocimiento de ilícitos, cumplan con su obligación legal y denuncien con identidad reservada.
Para contrarrestar la sensación de "descontrol" que denuncian los vecinos, el funcionario se refugió en el contraste de datos duros. Precisó que mientras en el año 2019 se registraba un promedio de 70 clausuras anuales, la actual administración cerró el último período con 700 clausuras y 597 desarticulaciones de fiestas clandestinas.
La batalla por la regularización de la noche cordobesa permanece abierta. Entre la presión vecinal, el oportunismo político de los bloques opositores y el avance de las investigaciones en las fiscalías de Delitos Económicos y Homicidios, el Ente de Fiscalización intenta demostrar que las balas y el amedrentamiento ya no alcanzan para garantizar la impunidad de los históricos dueños de las sombras en la ciudad.
Entrevista de Miguel Clariá.
Audios
Te puede Interesar