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Mesa de Café

"Cultura y educación", claves para frenar los femicidios

Tras la marcha de Ni una Menos, el psiquiatra Jorge Ibáñez del Centro Integral de Varones, dijo en Mesa de Café que recién ahora se aborda esta problemática con políticas de Estado.

04/06/2019 | 15:37

Las multitudinarias marchas que se llevaron a cabo este lunes en el país bajo la consigna “Ni una menos”, en reclamo por más medidas para poner fin a la violencia sexistas reflejan un escenario que se repite no sólo en Argentina, sino en el mundo, donde pese a que suben las penas y crecen las medidas preventivas continúa el incremento de femicidios.

En diálogo con Miguel Clariá, el psiquiatra Jorge Ibáñez, dijo: "Estamos hablando de una matriz cultural”. “Esto tiene que ver con el patriarcado y la organización social donde el hombre tiene la supremacía en el vínculo y se producen estos fenómenos de violencia sostenida con el control hacia el otro”, advirtió y analizó: “Estamos observando cómo después de una marcha como la de ayer, se generan episodios graves como una respuesta cultural de esta matriz del machismo”.

Desde que comenzaron las estadísticas de estos casos en España, en 2003, ya se contabilizaron mil víctimas. En tanto que en México, en los primeros cuatro meses de este año ya hubo 1199 mujeres asesinadas.

En ese país, la ONU llegó con el programa Spotlight y aseguran que aumentó 97% la cantidad de femicidios en el país. Desde la organización internacional invertirán 15 millones de dólares en los cuatro municipios donde se concentran estas tragedias.

“Este fenómeno no es nuevo, antes estaban soslayados bajo la lectura de crímenes pasionales”, explicó Ibáñez, titular del Centro Integral de Varones, que depende de la Secretaría de Lucha contra la Violencia a la Mujer.

“Lo primero que tiene que hacer el Estado es asistir a las víctimas, y acá se creó el Polo de la Mujer -hace tres años- donde se las asiste psicológica, materialmente y judicialmente”, señaló. “Después se trabaja sobre los fenómenos que lo han producido y las prevenciones, pero esto es una lucha que recién comienza, esto implica un trabajo cultural y en la educación”, destacó.

En este marco, contó que el Centro de Varones ya ha trabajado con más de 6 mil hombres que en su gran mayoría llegan de manera involuntaria enviados por la Justicia.

“Los varones se sienten como habilitados a ese tipo de conductas culturalmente y por eso trabajamos en el hecho consumado, pero hay que trabajar en otros campos donde los hechos están en desarrollo y no han comenzado y esto tiene que ver con políticas educacionales y culturales”, manifestó.

“No solamente los varones ejecutamos este tipo de cosas, sino que a veces la mujer participa transmitiendo estos valores. En Córdoba se trabaja con un Programa de Libre de Violencia en la Escuela”, indicó.

Ibáñez consideró que recién ahora los países están tomando este tema como política de Estado. “Esto genera que los Estados tomen conciencia de los efectos en todos los sentidos, incluso en el impacto en la salud pública porque quedan niños con padres presos y madres muertas y es un problema social muy grande”, analizó.

“Los fenómenos de femicidios son graves e impactantes pero hay que analizar de qué estructura hablamos. No es producto de una enfermedad mental, sino que tienen que ver con estructuras y trastornos de personalidad que no constituyen una patología y por eso son punibles”, aclaró.

“Lo más llamativo es el modo de trabajo de manera transversal”, apuntó el psiquiatra y planteó, “tiene que estar la escuela, la justicia, la salud mental, el Ministerio de Justicia y un montón de estamentos”.

“En el caso nuestro (en el Centro de Varones) tenemos que trabajar con el varón que ejecutó. No trabajamos con femicidas pero sí con individuos violentos que generan consecuencias familiares y sociales. Es gente que viene forzada, enojada y que se siente víctima del sistema judicial”, describió.

“Nuestro trabajo consiste en que los varones comprendamos cuál es el precio que pagamos por sostener estos mandatos. El 99.6% de los varones que llegan lo hacen de manera judicial, involuntarios y con una obligatoriedad de una orden judicial, pero estamos logrando llegar a un 18% de varones que continúan en los grupos a pesar de que las medidas judiciales ya se hayan caído”, ejemplificó.

Por último Ibáñez dijo que el punto más grande de desigualdad entre el hombre y la mujer se instala con microsituaciones que surgen en las familias. “No es fácil cambiarlo pero hay que dar la lucha. Esto recién arranca”, concluyó.

Entrevista de Miguel Clariá

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