Opinión
26/08/2026 | 11:17 |
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Hoy vamos a estar cubriendo la sesión en la Unicameral de Córdoba, donde, como se sabe, se tiene que tratar el pedido de licencia que presentó el legislador Ernesto Ramón Flores.
Desde bloques de la oposición la respuesta es tajante: No, no hagamos bromas; no es licencia lo que tiene que pedir, se tiene que ir.
El problema, sin embargo, va a ser del oficialismo. Tienen mayoría para todo en Córdoba: en la Unicameral no sale ni deja de salir nada que no impulse el propio oficialismo. O sea, hoy todos los cordobeses —los que votaron al señor Flores para que sea legislador, los que no lo votaron, y los que simplemente, con asombro, con mucha ira y con mucha bronca, se están informando— asistimos a algo que existe en Córdoba. Es una matriz que se repite, que no es nueva. Ya la tuvimos con Claudio Barrelier (sindicado femicida de Agostina Vega) en el Concejo Deliberante hace cuánto: gente que está en las bancas con asesores que no pasan, en serio no pasan, un tamiz para cumplir la más mínima de las tareas, la más mínima de las exigencias para lo que sea, y son asesores legislativos.
Y mientras tanto, la presidenta de la Unicameral dice: Nosotros por lo menos tenemos todos los certificados nacionales. Uno está preso por violar adolescentes, el otro está con condena cumplida por usurpación, el tercero... cada uno es una especie de desastre.
¿Lo van a proteger?
No debemos meter a todos los legisladores de un partido o de una organización en la misma bolsa. Pero apelo directamente a ustedes: señores legisladores, señoras legisladoras de Hacemos por Córdoba, ¿lo van a proteger? ¿Se van a hacer cargo? ¿Van a decir "esos asesores también son míos"?
¿El sistema es así y miramos para otro lado?
Por Miguel Clariá.